abril 17, 2021

#ArrivederciROMA: Mi fascinación por la #culturaitaliana, su #vinorosso y sus #GrandesArtistas

#ArrivederciROMA: Mi fascinación por la #culturaitaliana, su #vinorosso y sus #GrandesArtistas

 

Bolivar Hernandez*

Italia tiene un significado importante en mi vida, más aún ahora que tengo dos preciosos nietos méxico-italianos.

 

Desde muy joven me atrajo la cultura italiana y sus grandes artistas, y me impresionó sobremanera el imperio Romano con su arquitectura funcional dispersa por toda Europa.

Conozco Venecia, Florencia y Roma, y aprecio bastante su belleza, majestuosidad, historia y arte.

 

En los años 90 del siglo pasado visité Roma un par de ocasiones

La primera vez fui invitado por el Partido Comunista Italiano (PCI), ya renovado, para celebrar un Congreso Internacional. El PCI celebraba sus 70 años de creación, nacido por una escisión del Partido Socialista.

 

Estuve alojado en el barrio bohemio, precioso sitio romano, El Trastevere, más allá del Tíber, quiere decir.

Anduve recorriendo a pie toda la ciudad imperial, Roma la eterna; visitando El Coliseo, El Foro, Las 7 colinas, El Vaticano.

 

Como dirían mis parientes del pueblo paterno: “Toda Roma está por los suelos, destruida. ¡Todo tirado!”.

 

La temporada vivida en El Trastevere fue maravillosa; todas las mañanas con café y cruasanes en los restaurantes frente a la iglesia de Santa María del Trastevere, lectura del periódico El País de España, y un par de diarios italianos.

 

Por las tardes

Acudía a la plaza conocida como Campo de Fiori, campo de flores, muy cerca del Trastevere, donde se instala un mercado ambulante muy surtido de frutas y legumbres. Ahí, instalado en un cafetín elegante, veía a los compradores y vendedores hacer las transacciones comerciales.

 

Ya al caer la tarde, los comerciantes de ese mercado se van retirando y dejan ahí cantidades grandes de frutas y verduras, que algunas personas recogen sin pena.

 

Casi al anochecer llegan a Campo de Fiori, grupos de jóvenes estudiantes de arquitectura acompañados por sus maestros para realizar algo extraordinario, construir esculturas vivas, vegetales con todos aquellos desperdicios del mercado, que son obras de arte efímeras porque más noche los camiones de la limpieza urbana recogen todos los restos de basura, y dejan muy limpios estos espacios.

No solo observaba esa práctica escolar con los estudiantes sino que colaboraba también con ellos hacer arte efímero.

 

La cereza en el pastel romano es visitar El Vaticano

Sitio muy visitado por mis parientes del pueblo de mi padre que organizaban excursiones a Italia y especialmente al Vaticano, con guías especiales, para poder escuchar misas con tres ministros, y ya. Eso era todo, y de ahí volver de inmediato al pueblo vía aérea. No paseaban nada, solo deseaban estar en un lugar Santo, y listo.

 

Visité  detenidamente el Museo Vaticano, la Basílica de San Pedro, la plaza Vaticano. El Museo posee enormes riquezas en joyas, oro Y pinturas, que son verdaderos tesoros en poder de la Iglesia. Una Iglesia rica, sin duda.

 

Después de varias horas bajo el inclemente sol, afuera haciendo largas filas pude entrar al Museo Vaticano, y que no es nada barato el boleto, por cierto. Dentro del Museo de nuevo largas filas de turistas que avanzan despacio y de un modo continuo, para que todas las obras ahí reunidas sólo pueden ser “apreciadas “ por espacio de 40 segundos.

Yo solo deseaba entrar a la Capilla Sixtina, y poder regocijarnos con la obra de Miguel Ángel, La ultima cena. Frescos pintados entre 1508 y 1512.

 

En silencio absoluto la fila de turistas avanzábamos en el interior de la Capilla Sixtina, con el cuello volteado hacia arriba, dando pasos con un movimiento lento y pausado, sin detenernos, nos maravillamos todos con el arte ahí expuesto.

 

Soy un hombre sensible al arte, por supuesto que si

Y confieso ahora que la única vez que he llorado de la emoción que me produjo ver una obra de arte fue precisamente mirar la cúpula o bóveda pintada por el genio de Miguel Ángel. Obra perfecta. Trazo magistral, composición extraordinaria de los temas religiosos.

 

Salí conmovido de ahí, y me fui a visitar la Basílica de San Pedro, de proporciones no humanas: 200 metros de largo, 45 metros de altura, y una extensión de 20 mil metros cuadrados.  Me situé bajo la puerta principal de la Basílica, a la entrada, y tuve la sensación de ser un hombre minúsculo ante esa majestuosidad arquitectónica.

 

Salí del Estado Vaticano, y entré a la Ciudad de Roma, y busqué de inmediato en el Trastevere donde comer una pizza y tomar un buen vino tinto.

Las pizzas en Italia no son redondas ni se parten en triángulos, son cuadradas y se cortan en tiras rectangulares del largo deseado.

 

Y se sienta uno en largas bancas de madera en mesas comunes, y ahí se come pizza y se bebe vino rosso, con varios extraños en la misma mesa, pero en en clima de cordialidad .

Arrivederci Roma ! Hasta pronto!

*La Vaca Filósofa

Foto: pinterest.com.mx

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