octubre 19, 2021

Amo a la humanidad y detesto a la gente: Reflexión sobre la intolerancia

Amo a la humanidad y detesto a la gente: Reflexión sobre la intolerancia

Desde muy temprana edad fui un intolerante con cuestiones que sigo percibiendo hoy mismo como inaceptables. La tontería, la estupidez, la injusticia social, la ignorancia, el maltrato a mujeres, niños y animales, son unos cuantos temas que me producen urticaria indefectiblemente.
De viejo me he convertido en un intolerable radical. Y lo asumo con toda responsabilidad, sin temor, sin ruborizarme y sin vergüenza alguna.
Parece ser que asumo la paradoja aquella que reza así: Amo a la humanidad y detesto a la gente.
A mi edad…
Muchas personas de mi círculo más cercano, suelen emplear esta frase conmigo: ¡Cómo!, ¿A tu edad? Y viene a continuación la lista de cosas que no debería estar haciendo:
  • Andar en bicicleta por la ciudad, todos los días.
  • Vestir con ropa de colores y con pantalones de mezclilla o lona, jeans de tubo le dicen los estadounidenses.
  • Ser vegetariano, y seguir un patrón de alimentación que incluye un ayuno intermitente.
  • Amar la pintura, la escritura, la fotografía, el baile, y a las mujeres inteligentes.
  • Ser de izquierda y defensor de los desposeídos del sistema socioeconómico capitalista.
  • Y un largo etcétera.
Lo que no soporto bajo ninguna excusa
  • He ido perdiendo la paciencia paulatinamente
  • No soporto invertir tiempo con asuntos que no me agradan o me lastiman.
  • No tolero a aquellos que se quejan de todo, todo el tiempo.
  • No aguanto reuniones sociales o familiares aburridas, me levanto y me voy sin despedirme de nadie. Este es al estilo a la francesa.
  • Detesto aquellos que hacen críticas feroces a todo y a todos.
  • No deseo quedar bien con nadie por etiqueta social. Ya pasó la época de querer agradar y ser queridísimo por todo el mundo, ¡eso ya no!
  • Cuando voy por la calle siempre voy con una sonrisa en la boca, si me responden con otra sonrisa, que bien y si no, pues también que bien.
  • Evito compartir mi tiempo con quien miente sistemáticamente o quieren manipular a todo el mundo en su beneficio. Son tan obvios.
Mucho tiempo de mi carrera magisterial universitaria tuve que lidiar con eruditos, intelectuales arrogantes, que hablan con la bibliografía en la mano y citando a autores clásicos . Ya no los aguanto ni un minuto a mi lado.
Creo firmemente en la pluralidad y en el pensamiento diverso, y hablo con personas que no piensan como yo, pero rechazo a gente con ideas inflexibles y que sienten que les asiste la razón siempre.
En la amistad
Procuro tratar con gente que no sea desleal y que no traicionen. En mi larga vida he perdido algunos amigos sin saber a ciencia cierta el porqué de las rupturas.
Ese es un misterio que no voy a desentrañar jamás, prefiero recordar los buenos momentos juntos. Soy amiguero, pero muy selectivo en la escogencia.
Detesto a las personas que exageran todo, todo el tiempo. Un rato causan risas y luego ya no. Apruebo la mesura y la moderación en el hablar y en el actuar.
El mundo está repleto de gente tramposa que quieren abusar de ti, ahora los detecto a un kilómetro de distancia. Piden dinero a cambio de promesas infinitas que no van a cumplir nunca.
La misantropía es mi modo o mi estilo de vida
Por ello rehúyo el contacto con mucha gente vacía o insulsa. Prefiero la soledad como estilo de vida, me ayuda a crear un mundo más agradable para mi vejez.
Lo he dicho antes, el arte de la pintura, la escritura y la fotografía, son sanadores y me permiten vivir con gozo todo el tiempo.
Antes, viajar por el mundo era una ilusión en mi vida. Lo hice en la medida de mis posibilidades y necesidades, y por mi infinita curiosidad por conocer lo que está más allá de mis narices o de mi ombligo.
Ya no aspiro a eso, porque viajar cansa y lidiar con millones de turistas que como hordas salvajes invaden todo lo que se dice es obligatoria conocer en cada país y cultura, ya no es ningún atractivo para mi espíritu sosegado.
El amor es el motor de mi vitalidad a mis casi 77 años de existencia. Amo la vida y a mis seres más próximos.
Hace unos días
Una jovencita de la finca donde vivo, me vio pasear en solitario por las calles arboledas con jacarandas de flores moradas, y me hizo muchas preguntas.
El porqué a mi edad me comporto como un hombre joven y mi rostro denota paz y tranquilidad interior, fue su pregunta fundamental.
El largo cuestionario de la jovencita trataba de encontrar en mí, las respuestas del misterio de la vida. Esa chica, ese día cumplía 19 años. En plena primavera de la vida.
Tenía una mirada inocente y fresca. Solo le deseé larga vida y mucha felicidad, y le aconsejé que amara todo lo que haga en su vida.
*La Vaca Filósofa
Foto: lynnalynn0

About The Author

Un joven y dinámico diario web, con información actual, de ágil lectura, enfocado en Política, Negocios, Tecnología y diversos temas de México y el mundo. Contamos con la colaboración de importantes plumas que escriben desde diversas partes del mundo y con la fina ironía de caricaturistas reconocidos internacionalmente.

Related posts