Alfredo de la Fe llega a México con su Melao “nueva era de la salsa”; proyecto que conjuga diversos sonidos electrónicos, salsa y música urbana

 

Ivette Sosa

Una contagiosa mezcla de sonidos africanos y caribeños como el son, mambo, jazz y otros ritmos estadounidenses dieron origen a la Salsa.

 

Fue en los años sesenta, en Nueva York, cuando este ritmo musical se consolidó y logró gran éxito comercial a través de grandes artistas de origen caribeño; boricuas, cubanos y dominicanos, principalmente.

 

Desde hace varios años, Alfredo de la Fe, que nació en La Habana (violinista cubano, colombiano y estadounidense, establecido en Nueva York en sus raíces musicales), ha ofrecido su talento para hacer de la salsa no sólo un ritmo, también un movimiento cultural donde todos queden embrujados por este “sabroso sonido callejero” que llegó para quedarse en la cultura popular.

 

 

“LA NUEVA ERA DE LA SALSA”

Desde su casa estudio ubicada en Chapinero Alto, Bogotá, Alfredito –como le llaman de cariño sus amigos y seguidores-, habla en exclusiva con diarionoticiasweb.com; su ánimo contagia y su plática es amena, llena de anécdotas profesionales y familiares.

 

Acaba de regresar de Nueva York, donde estuvo durante varias semanas visitando a su mamá, que se encuentra enferma y ya tiene listas sus maletas, pues en unos días más viajará a la Ciudad de México, para presentarse en el Salón Los Ángeles, uno de los lugares más emblemáticos y con más tradición de la capital del país, el próximo viernes 15 de febrero a las 21:00 horas. 

 

Ahí presentará su famoso Melao “nueva era de la salsa”, proyecto que conjuga diversos sonidos electrónicos, salsa y música urbana.

 

“Hay que innovarse siempre y presentar conciertos únicos y atractivos para el público. Melao pretende que la salsa sea un género contemporáneo, que las nuevas generaciones la escuchen, bailen y amen. Igual que lo hicieran nuestros padres y abuelos”, comenta.

 

Pero sin olvidar, señala, aquel sonido callejero que le dio origen y que hizo que la juventud de entonces la bailara y la siga amando; por ello “siempre será necesario ir a la raíz de la Salsa. Y recordar el legado de grandes Maestros como Héctor Lavoe, mi madrina Celia Cruz, Cheo Feliciano y Tito Puente, por citar algunos”.

 

 

UN SONIDO PARA EL FUTURO

Este nuevo proyecto de Alfredo De La Fe fue co-producido por el productor alternativo y electrónico Bclip junto con la participación del cantante y percusionista Rodry-Go, quienes son los encargados de añadir el toque urbano que busca consolidar a Melao como un sonido para el futuro.

 

“Buscamos que sea un proyecto para las nuevas generaciones, combinando la fuerza de la salsa con la electrónica contemporánea y tendencias como el global bass y la música urbana”.

 

Más que una fusión, Melao es la completa reinvención de la salsa a través de las sonoridades actuales.

 

 

ESCRIBE SU PROPIA LEYENDA

Con una amplia trayectoria de 50 años dedicados a la música, Alfredo De La Fe ha sido creador, productor y participante en unas 2 mil producciones y acompañante de leyendas de la talla de Carlos Santana, Cheo Feliciano, Tito Puente, Celia Cruz, Eddie Palmieri y Hector Lavoe.

 

Y, por supuesto la Fania All Stars, que ha consolidado su carrera musical  y lo ha colocado como uno de los mejores violinistas del mundo que ha dado la vuelta al planeta más de 30 veces en giras monumentales, visitando casi cien países.

 

 

COMO EL AVE FÉNIX

Para aquellos que sostienen que la salsa está muerta, aquí está Alfredo de la Fe quien, como el Ave Fénix, resurge de las cenizas después de un oscuro momento de su vida.

 

Cuenta que en 1986, en la cúspide de su carrera, fue invitado a tocarle a Juan Pablo II en su visita a Colombia.  “Deseaba que el Papa me tocara la cabeza, pero nunca llegué. Mi adicción a las drogas y alcohol no me permitieron cumplir con la cita”.

 

Pero sin ir -dice reflexivo-, “el Sumo Pontífice tocó mi cabeza, porque a partir de ese momento toqué fondo e inicié mi rehabilitación. Soy un ejemplo de que sí se pueden dejar las adicciones y si con mi testimonio puedo mover, aunque sea a un solo ser humano a pedir ayuda, me doy por satisfecho”.