Ahorro Interno, instrumento de apoyo a las pymes

 

Los centros de estadística europeos y los institutos internacionales de investigaciones económicas afirman que los efectos negativos de la pandemia de covid-19 sobre la economía italiana serán peores que en otros países con un nivel semejante de desarrollo. Por ejemplo, si no hubiera una segunda ola de contagio para Italia, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE)  estima una caída del 11.3% del Producto Interno Bruto (PIB), contra la media europea que será del 9.1%.

 

Para no quedar atrás en el camino de la recuperación de sus capacidades productivas, será necesario usar todos los instrumentos nacionales y europeos disponibles, tanto los tradicionales como, en particular, los nuevos.

 

Para empezar, hay que concentrarse en dos puntos fuertes, especialmente importantes para Italia: el ahorro interno y las exportaciones, sean “made in Italy”, o sea de componentes tecnológicos e innovadores más avanzados.

 

Recordemos que, hacia finales de 2019, el patrimonio inmobiliario, monetario y financieros de las familias italianas ascendía cerca de 9.5 billones de euros, más de ocho veces su rendimiento tributable. La propensión para ahorrar siempre fue ligeramente creciente, a pesar de muchas dificultades de los sectores productivos. Los activos financieros de las familias, con un valor de casi 4.45 billones de euros, representan casi la mitad de toda la riqueza de las familias. Según datos oficiales, los bancos italianos administran 1.13 billones de euros de ahorro bajo la forma de títulos; os activos bajo gestión serían de casi 2.2 billones de euros.

 

El mundo de la finanza (especulativa) sabe muy bien de esto, tanto así, que es indiferente a las evaluaciones negativas de las agencias calificadoras; al contrario, siempre está observando semejantes números y se les hacen agua la boca.

 

Para comprender su extensión, sería suficiente comparar la deuda privada de las familias italianas con la de las familias de las economías más avanzadas del planeta. En Italia, representa 87% del rendimiento líquido disponible, inferior a los 95% de Alemania y a los 121%de Francia; esto para no mencionar los llamados países “frugales”-Holanda y Suecia, donde la deuda privada es del 239% del rendimiento disponible, y Dinamarca, con 282%.

 

La deuda pública, por tanto, aunque sea un factor bastante relevante, no puede ser una púnica referencia.

 

Para el futuro, el reto consiste en identificar formas e instrumentos innovadores, capaces de canalizar por lo menos parte de estos ahorros directamente hacia las inversiones productivas.

 

En Italia y en Europa en general, dos tercios del financiamiento a los sectores productivos pasan por el sistema bancario y solamente un tercio por el mercado libre de capitales. En los EUA, por otro lado, la relación se invierte. Como es bien sabido, el sistema bancario además de ser lento y excesivamente burocrático, ha funcionado y funciona con el “freno de mano” puesto, en la concesión del crédito para las empresas.

 

En verdad, eso ha pasado en casi todos los lugares, incluso con la gran liquidez puesta a disposición de los sistemas bancarios por los bancos centrales, después de la crisis de 2008. La misma cosa está pasando ahora, cuando hay tanta liquidez nueva para bregar con las emergencias de la pandemia.

 

En los doce meses anteriores a abril de 2020, los bancos italianos, a pesar de todas las crisis, capturaron nuevos depósitos y ahorro con valor de 95 mil millones de euros, pero redujeron los préstamos a los clientes en 10 mil millones de euros.

 

No es imposible hacer que el capital fluya directamente del ahorro privado hacia la industria. Bastaría que el Estado italiano o el Banco de Italia y el Banco Central Europeo (BCE) extendiesen el ahorro invertido en las empresas, las mismas garantías concedidas al ahorro detentado en cuentas corrientes.Actualmente. El Estado ofrece una cobertura de garantía de hasta 100 mil euros. Con esto, una participación semejante del ahorro garantizada en el capital de riesgo de las empresas tendría el efecto inmediato de reducir el apalancamiento financiero que ya constituye un factor bastante relevante en el nivel de endeudamiento de las empresas. Dígase de pasada que esta ya está en circulación desde hace algún tiempo.

 

Los beneficiarios del arreglo deben ser, esencialmente, las micro, pequeñas y medianas empresas (PYMES), como es sabido, el motor principal de la creación de riqueza y empleos en la economía italiana – y, en realidad, de la gran mayoría de los países.

 

Se podría, desde el inicio, favorecer a las PYMES que operan en los sectores de exportación, que es el segundo pilar de la economía italiana, representando cerca de un tercio del PIB, lo cual fue una de las salidas de la crisis de 2008.

 

En los últimos años, Italia ha logrado significativos saldos comerciales. Sin embargo, por sí sólo, sin una recuperación de la inversión pública y privada, las PYMES no serían capaces de impulsar un crecimiento significativo del rendimiento y de los empleos.

 

Un buen comienzo sería con empresas de mediano porte, más de 22 mil, mitad de las cuales son exportadoras de bienes y servicios. Al mismo tiempo, deben de apoyarse, con las capacidades organizativas necesarias y también en la formulación de planes de negocios consistentes, aquellas que pretendan operar al futuro en los mercados internacionales.

 

Esto podría, sin exageración, enseñar la formación de un nuevo volumen de capitales para inversiones de, por lo menos, 10 mil-20 mil millones de euros. Para el Estado, esto no implicaría un desembolso o emisión de nueva deuda –bastaría el establecimiento de garantías semejantes a las dadas a los depósitos bancario y al ahorro. No se necesitarían nuevas instituciones para administrar la iniciativa; los controles del Banco de Italia y de la Consob (Comisión Nacional para la Sociedad y la Bolsa, equivalente a la Comisión Nacional de Valores de México), serían suficientes. No es toda a solución del problema, pero, ciertamente, sería un avance concreto y considerable.

* MSIa Informa

Foto: Getty Images