septiembre 18, 2021

A la boda de mi hijo, de gran etiqueta, no quise disfrazarme de hombre rico con esmoquin

A la boda de mi hijo, de gran etiqueta, no quise disfrazarme de hombre rico con esmoquin

Bolivar Hernandez*
El origen de esta narración arranca desde el siglo XVI, cuando en la Nueva España, los conquistadores emprendieron la minería como el gran negocio de la Colonia. En México los grandes yacimientos de plata estaban en los territorios de lo que hoy son los estados de Guerrero, Guanajuato, Zacatecas, San Luis Potosí e Hidalgo.
Grandes cantidades del preciado metal salieron de las colonias españolas en América hacia España.
Los ingleses en Pachuca
Dada la crisis de la minería en Inglaterra y el cierre de las minas de estaño, que resentían los bajos precios del estaño boliviano, los mineros ingleses decidieron emigrar a América. Y así fue como se establecieron en Pachuca y Real del Monte, para explotar la plata.
Entre 1825 y 1840 miles de mineros ingleses viajaron a nuestro continente. Y a principios del siglo XX, los ingleses y sus compañías mineras se hicieron propietarios de las minas del estado de Hidalgo.
Las huellas culturales de la migración inglesa en Hidalgo son variadas: El futbol que ellos inventaron, la arquitectura de Real del Monte, y los inefables pastes, una especie de empanada gigante rellena de carne de res picada, papa y chile picante.
Los pastes mexicanos se hacen al horno y se les crea un cordón con la misma masa de trigo alrededor de la empanada; eso servía para que los mineros en el trabajo las tornaran con las manos y no se les resbalaran.
Famoso es el Panteón Inglés de Real del Monte, donde las lápidas registran los nombres y apellidos ingleses de los mineros, y como dato curioso todas las tumbas están orientadas hacia el noreste, ven hacia Inglaterra.
¿Cómo entré a la familia inglesa?
La familia hidalguense con la que me emparenté políticamente hablando, era de abolengo. El bisabuelo materno de mi esposa fue gobernador del estado de Hidalgo, gracias a la amistad que tenía con Porfiria Díaz, el dictador; ese amigo íntimo de Díaz, era un simple telegrafista.
El abuelo materno de mi esposa era el abogado de la compañía minera de los ingleses en Real del Monte. Este prestigioso abogado se casó con la hija del gobernador- telegrafista.
La familia materna de mi esposa era una de esas familias con doble apellido o de apellidos compuestos.
De su lado paterno, era de origen inglés. Mi suegro era un joven empresario desligado de la minería y que casó con la nieta del gobernador-telegrafista.
Mi suegro era un joven rico muy apetecido por las chicas solteras de Pachuca; tenía su negocio de importación de automóviles Ford. Además, poseía un avión ligero que él tripulaba y que con frecuencia iba a Acapulco.
El joven inglés y la chica nieta del gobernador- telegrafista, hicieron un matrimonio sólido y tuvieron 10 hijos. Mi esposa era la numero siete de arriba hacia abajo.
Velasco, la hacienda minera
Cuando los ingleses se van de México a principios de los años cincuenta, venden todos sus bienes al mejor postor. El abuelo materno de mi esposa era el abogado de la compañía minera inglesa y él se hace propietario de una hacienda minera, con una mansión inglesa y restos de un beneficio de la plata ya en desuso.
La propiedad tiene 10 hectáreas de tierras fértiles y una casona, y está totalmente bardeada con un muro perimetral de piedra de tres metros de altura. Una fortaleza medieval.
Velasco es la hacienda minera y el pueblo más cercano se llama Omitlán, que se ubica a unos 20 kilómetros de Real del Monte, rumbo a Tampico en la vía corta.
Velasco tiene muchas habitaciones con chimenea, y un patio central con un corredor perimetral. Una cocina grande. Una sala de juegos con un billar y una biblioteca.
El lugar es el sitio de vacaciones para esa extensa familia de apellido compuesto.
Se asignan anualmente los días entre los descendientes para usar las instalaciones de esa finca. Se pueden permutar las fechas asignadas como en los casos de bodas, principalmente.
Velasco ha sido un paraíso para mis hijos y amigos cercanos. Hay caballos y todos los niños son buenos jinetes. Yo tuve ahí un caballo de carrera, llamado Rocky, fue el agasajo de mis hijos y primos. Ese caballo fue un obsequio de un amigo amante de la equitación.
Las bodas íntimas en Velasco
Me casé en Velasco por lo civil únicamente, ante el juez de paz de Omitlán, Y acompañado de mis amigos y familiares. En mi boda estuvo presente mi hija Gaby. La luna de miel la celebramos muy cerca de ahí, en otra hacienda minera llamada San Miguel Regla.
Todos mis amigos antropólogos vestían muy informal y desgarbados. El novio y la novia, muy elegantes. pero sobrios.
En el bosque privado de la hacienda escogí un sitio encantador para efectuar la boda. Había un árbol centenario derribado muy cerca, y mis amigos se concentraron sobre ese gran tronco.
El banquete consistió en una taquiza con guisos de la región. Y mucha cerveza.
La historia se repite
Unos 45 años después de mi boda en Velasco, mi hijo que se llama Bolivar también, dispuso casarse en el mismo sitio que yo. Y su hijo fue testigo de su matrimonio civil. Igual que yo.
Las diferencias son notables ,sin embargo. La boda de mi hijo fue de gran etiqueta, con muchos invitados, todos vestidos elegantemente, de esmoquin los hombres y las mujeres de largo.
El banquete fue elaborado por una empresa dedicada a estos menesteres. Exquisito menú, con meseros profesionales y música en vivo.
No quise disfrazarme de hombre rico con esmoquin, aunque era el padre del novio. Me puse una corbata de pajarito y un traje azul claro, con zapatos cafés italianos.
Durante la ceremonia estuve solo, y también en el banquete. Hacia 20 años del divorcio, y la familia materna de mi hijo me veían de reojo solamente.
Esa boda y festejo iba para largo, tal cual lo pronostiqué. A una hora prudente de la tarde desaparecí con sigilo. Dejé la fiesta en lo mejor, observé a mi exesposa muy contenta y satisfecha con la boda de su único hijo varón.
Misión cumplida como padre presente
Veinte años que no pisaba esa hacienda minera tan entrañablemente metida en mi alma.
Muchas miradas se posaron sobre mi, durante mi corta permanencia en ese acto tan solemne; eran miradas estupefactas de personas que, en una época, fueron mis parientes políticos. Yo sonreí todo el tiempo, tengo paz y concordia en mi corazón.
Posdata
La luna de miel de mi hijo, lo hicieron en el Bello pueblo de Huasca, muy cerca de San Miguel Regla, donde también fue mi luna de miel.
*La Vaca Filósofa
Foto: Pexels/Pixabay 

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