septiembre 20, 2021

15 de agosto de 1971: 50 años de desregulación

15 de agosto de 1971: 50 años de desregulación

Han pasado cincuenta años desde aquel fatídico discurso del presidente norteamericano, Richard Nixon, pronunciado el 15 de agosto, en el cual se anunciaban radicales medidas para el futuro de la economía y de la política mundial. Sin embargo, no hay nada para conmemorar.

La decisión tomada en aquel momento significó el fin del patrón-oro. A partir de ahí, el dólar perdía su convertibilidad en oro. Hasta entonces, los países poseedores de reservas en dólares podrían solicitar su conversión al oro en cualquier momento. Los EUA quedaban libres para “imprimir dinero” nuevamente, sin la obligación de tener una cantidad de oro equivalente a los billetes verdes en circulación.

Igualmente, se echó a un lado el régimen de cambio fijo, regulador de las relaciones entre las principales monedas, uno de los pilares del sistema de Bretton Woods, formulado en la ciudad de New Hampshire en 1944. En su lugar, se introdujo en el sistema monetario internacional, una tasa de cambio flotante, que siempre estuvo y sigue sujeta a las especulaciones del mercado de cambios. Eso fue también el inició de la “desregulación”.

En los EUA, se congelaron precios y salarios durante 90 días, además de imponer un impuesto del 10% a las importaciones. Los controles de precios interrumpieron temporalmente la inflación, pero luego volvió más fuerte que antes.

Con la decisión unilateral de la fluctuación del dólar, comenzó un período de inestabilidad lo cual llevó a la desvalorización de la moneda estadounidense, favoreciendo así los consecuentes choques del petróleo en 1974 y 1979 y, hacia finales de la década de 1970 un disparo de las tasas de interés de la Reserva Federal hasta casi un 20%. Fue un choque económico global sin precedentes.

La intención de Nixon era la de inducir a los países industrializados a revalorizar sus monedas en relación con el dólar, para reducir el creciente déficit de la balanza de pagos estadounidense. Los efectos, sin embargo, estaban fuera de control y eran incalculables. Las cosas acontecieron de forma diferente. Las nuevas “reglas del juego” pavimentaron el camino a la globalización de las finanzas.

Es verdad que la situación económica de los EUA ya no era sustentable, incluso, debido al endeudamiento de los gastos de la Guerra de Vietnam. Las propias reservas de oro del país cayeron de 24 mil millones de dólares en 1948 hasta 10 mil millones en 1971.

Desde entonces, los Estados Unidos han enfrentado sus déficits presupuestales y gastos crecientes imprimiendo cada vez más dólares.

En realidad, inundaron al mundo de billetes verdes.

En 1971, la relación deuda pública/PIB estadounidense era de 36.2%. Hoy ya sobrepasó el 135%. Ahora debemos sumar las deudas de los dos gigantes del mercado inmobiliario público, Freddie Mac y Fannie Mae, que no fueron una causa secundaria de la crisis de 2008.

Durante este medio siglo, los EUA han vivido más allá de sus posibilidades. Para administrar una deuda creciente y una situación financiera cada vez más precaria, los gobiernos estadounidenses cambiaron muchas otras reglas a lo largo del tiempo, colapsando todo el conjunto de reglas creado por el presidente Franklin Roosevelt para superar la Gran Depresión de la década de 1930. En particular, en 1998, se revocó la Ley Glass-Steagall de 1933, la cual establecía una separación bancaria entre bancos comerciales y de inversión, prohibiendo a los primeros usar los depósitos y ahorros de los ciudadanos en transacciones financieras especulativas y de alto riesgo.

Después de la Gran Crisis de 2008, con una colosal inyección de liquidez denominada “flexibilización cuantitativa”, los muchos desafíos planetarios, la pandemia de Covid-19 y la crisis económica, debe quedar claro que, para evitar peligrosas guerras entre monedas, es necesario construir un nuevo acuerdo monetario internacional Podría ser un sistema basado preferentemente en una “canasta estable de monedas”. Por desgracia, este problema no fue resuelto.

En su discurso de 1971, el propio Nixon habló de la “necesidad urgente de crear un nuevo sistema monetario internacional”. Quizá estaba más consciente que otros de la gravedad de su decisión.

*MSIa Informa

Foto: S K en Pixabay

About The Author

Maestra en Periodismo y Comunicación; directora de noticias, editora, jefa de información, articulista, reportera-investigadora, conductora y profesora. Copywriter de dos libros sobre situación política, económica y narcotráfico de México; uno más artesanal de Literatura. Diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla de plata por 50 Aniversario de Radio UNAM y Premio Nacional de Periodismo, categoría Reportaje.

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